HOLA FAMILIA:
Chicos, chicas, smarteros, smarteras, a la reina y a mi nos llena de orgullo y satisfa......ay! que esto no es...espera, que empiezo otra vez.
Bueno, despacito y con buena letra:
¡POR FIN TENGO MI COCHE NUEVO!
¡Qué bonito! ¡Qué completo! ¡Qué, qué, qué, qué champagne!
Vayamos por partes. De vuelta de la concentración con unos buenos AMIGOS por tierras vascas y francesas, hay muuuuuuuuuuuucho que contar y muuuuuuuuuuuuuuuchas fotos que mostar. Así que:
- Día 2 de enero: 12:30 horas. El Sr. Ibe recoge su coche y, sin más dilación, coge carretera hacia San Sebastián. Primera parada y llegada del viaje, los dominios de nuestro querido Protech.
Allí, y tras repostar los estómagos, con Protech "el huelguista", DeAngelis y Eduardo, decidimos coger las primeras curvas, aun siendo de noche y lloviendo a cántaros.
Subimos Jaizkibel (subida de montaña valedera para el Campeonato de Europa). Además de mi natural ineptitud al volante, se me notaba mucho el no haber cogido el coche durante tres meses, y DeAngelis y Eduardo me dejaron tirado "cuan colilla en andén de metro".
Tras bajar Jaizkibel, y en la falda de la propia montaña, nos esperaba, iluminada con luz propia, la Ermita de Guadaloupe, bonita iglesia a la que los hondarribitarras (según DeAngelis, horiundos de Fuenterrabía), acuden en procesión una vez al año.
La noche terminó con un paseo por el casco viejo de la bonita ciudad de Fuenterrabía y el reparto de aceite para las revisiones del día siguiente.
Prontito a la cama, que 500 km en un Roadster se hacen notar en los riñones. Y a soñar con el día siguiente.
- Día 3 de enero: 6:30 horas. Sonó pronto el despertador, sí, pero a ninguno se nos quedaron pegadas las sábanas, porque sabíamos que el Sr. Protech nos esperaba para revisar nuestros chiquitines hasta el último tornillo (literalmente). Los pequeños Roadys en manos de un profesional. Sí señor.
Encima de la máquina de DeAngelis podéis ver el chasis del monstruo que se está preparando el Sr. Protech. Y hasta aquí puedo leer.
¿y qué hacer un día en Donosti con las piernas como único motor?
Uffff. Respuesta poco complicada. San Sebastián tiene tantas cosas que ver, que....un día es poco. Realmente es una ciudad que enamora. Tanto en invierno como en verano.
La Concha y su primera línea enamora
El Monte Igeldo enamora
El peine de los vientos y el paseo del Club Deportivo enamoran (gracias Chillida)
El Palacio de Miramar, precioso donde los haya, y con unas vistas de ensueño.
¿acertó Moneo con el Kursaal? Particulamente considero que sí. El contraste de los edificios que le rodean y ese cubo, es realmente "atrayente".
Y para finalizar la mañana, tras un provechoso paseo por tooooooooodo Donosti, de pintxos por lo viejo. Como está mandado (nótese hasta donde llega mi influiencia, ver cartel)
Tras la comida, de nuevo a los dominios del "Jefe de Esmar", a controlar el chequeo de los roadys. Ciertamente tuvimos oportunidad de aprender el funcionamiento y el porqué de muchas de las piezas que componen estos complicados y tecnológicos coches.
A la izquierda, el chasis del coche con el que me di el golpe, a la derecha, mi nuevo coche. Toda una paradoja...
Mi pequeñajo necesitaba más cuidados que las máquinas de DeAngelis y Eduardo, así que decidimos "pasear" con sus coches por los aledaños de Donosti.
La noche caía sobre nosotros. Así que volvimos al taller a recoger el bólido champagne. ¿y qué nos encontramos? Bueno, sobran las palabras...¡SI BEBES NO CONDUZCAS!
- Día 4 de enero: 8:30 horas. Tras un buen desayuno, digno del País Vasco, y viendo que las máquinas estaban preparadas
y comprobar que Hondarribia se rendía desde primera hora de la mañana a nuestros pies
bajamos al puerto, e hicimos un ejercicio de "autonanismo". He aquí unas bonitas fotos
El cuaderno de bitácora recordaba que ese día era el señalado para la visita a Francia. Y eso fue lo que hicimos.
Tras pasar la frontera, nos recibió la ciudad de Hendaya y, claro, visita obligada e histórica era su estación de Ferrocarril, famoso lugar conocido por el apretón de manos de Hitler y Franco.
Estos mismos hierros, estos mismos andenes, fueron testigos de tan señalado momento
Claro está, no podíamos pasar por un saliente de la carretera, sin parar y hacernos cientos de fotografías...
Resulta caprichosa la naturaleza a veces
La ciudad que se ve al fondo, Fuenterrabía, en España. La foto, tomada desde Francia
Siguiente parada, San Juan de Luz. Muchos de nosotros, ignorantes, sin saber lo que nos perdemos, cuando pensamos en ciudades como ésta, visualizamos zulos, bombas, chantajes, asesinatos, es decir, E.T.A. Esta zona de la costa fue durante mucho tiempo santuario etarra. No obstante, ¡mirad qué ciudad más bonita!
Se trata de un pueblo, vacío en invierno, y con el encanto que le dan esas calles vacías, casi de cuento, con casas bajas, una zona vieja ABSOLUTAMENTE PRECIOSA y tiendas, tiendas tiendas....
Existen, para separar las playas de las viviendas, una especie de diques. Y qué mejor forma de salvar esos diques que con una pasarela. Sinceramente, llama la atención.
La plaza principal de San Juan de Luz nos lleva a siglos atrás. El aire que se respira es medieval.
Sus calles invitan a pasear sin fin.
Fruta francesa....(menos mal que ya no nos tiran la fruta a los españoles...)
Y un pequeño regalito al pie de la calle....
Seguimos la carretera de la playa hacia el norte y llegamos a Biarritz, el Mónaco francés. Lujo a raudales, chicas guapas incluso en invierno...
Una casita...
Valientes surfistas en pleno mes de enero...
Qué belleza por todos lados. Probablemente el propietario de ese "peazo castillo" tenga uno de esos en las bodegas de su garaje...
Hasta la playa rezuma lujo...
PARADA TÉCNICA DIRECTAMENTE EN LAS PUERTAS DEL PARAISO
Sin palabras. El summum.
Chicos, alguien tiene una calculadora en la que quepan todos los ceros de la suma de los precios de las obras de arte que acabamos de ver, que me lo diga, porque yo me quedé en 9999999999999.
Penúltima parada del día: Bayona.
Ciudad de absoluto corte medieval. El sitio ideal para los enamorados. Su encanto impregna todas y cada una de las fibras de los que pasean por sus calles. Limpieza, educación, orden, arte...¿la ciudad perfecta?
La ciudad está amurallada, y "trae de serie" un bonito foso que la rodea...
Conseguimos entrar como los Caballeros, por la puerta de la victoria (eso sí, no fuimos recibidos con fanfarrias, ni mucho menos)
Pequeños autobuses eléctricos surcan sus calles y parques...
EL PARAISO DEL CHOCOLATE
Rico, rico...
Recoged las babas que han caido al suelo, golosones...
La Catedral. Arte de ensueño. Sólo hay que ver por fuera el número de vidrieras para comprender el festival de color que se vive dentro
La estructura de Bayona, como pueblo medieval que es, es caótica dentro de su orden. La Catedral es el centro de la ciudad, y las viviendas se fueron construyendo a su alrededor...
La ciudad creció a los dos lados del río, y se aprovechó hasta el último metro de la rivera....
El típico café francés...
La típica calle de cuentos de Grimm
Finalmente, y para poner el punto y final a un intenso día, llegamos a la casa de Las Landas. Parada y fonda.
- Día 5 de enero: 8:30 horas. Último día de este maravilloso viaje.
Para empezar, y antes de volver a España, parada fotográfica en el lago de León (provincia de Las Landas). Un regalo del cielo, no hay duda.
Vuelta a España, por bosques tupidos, plagados de coníferas enorrrrrrrrmes
Ya de vuelta a la madre patria nos encontramos con el "intruso". El Sr. Du212, con su Opel Tigra Twin Top.
Dos bellezas juntas....
Siguiente parada del día, Zaratutz, cuna del inclasificable Karlos Arguiñano.
Penúltima parada de este bonito viaje, Getaria.
Y por último....Zumaia.
Como podéis ver, desde el principio hasta el final del viaje todo han sido paisajes de los que se quedan sellados a la retina de uno para siempre. Eso y la compañía, un 10.
GRACIAS POR TODO, CHICOS.